Ciudad Esmeralda
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¿Alguna vez imaginaste un lugar lejano, escondido del resto, un nuevo Eden particular... donde puedes ser quien, como y cuando quieras, donde no existan etiquetas, creencias, ni banderas? Vive y deja vivir, porque en Ciudad Esmeralda todo tiene lugar.
 
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 Una noche mas... [Privado Reiji -Phantom-]

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Byakuran Millefiore

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MensajeTema: Una noche mas... [Privado Reiji -Phantom-]   Una noche mas... [Privado Reiji -Phantom-] EmptyDom Ago 05, 2012 3:04 pm



La noche no tenía mucho de haber comenzado, quizá eran tan solo un par de horas después de las 7pm cuando un chico se adentraba en uno de los bares más elegantes de la ciudad, caminó tranquilo sin mirar a nadie cargando su saco sobre su hombro con una mano y la otra enfundada en el bolsillo de su pantalón, despreocupado, pero aun así bastante atento a su alrededor y a las cuantas miradas que se fijaron en el al momento de entrar, vestido elegantemente como de costumbre con una camisa negra y un traje blanco de tres piezas en estado impecable, se dirigió hasta la barra, colgó ordenadamente el saco en una de las sillas altas antes de sentarse, con calma y con movimientos sumamente elegantes, recargó sus codos en la barra y con un simple asentimiento de cabeza hacia un mesero en especifico indicó su orden de costumbre.

Byakuran jaló un cenicero, sacó un encendedor plateado con una hermosa flor de lis grabada y del bolsillo de su chaleco extrajo una fotografía, observó por última vez el retrato de su ultimo encargo y después con la mayor tranquilidad del mundo acercó aquel trozo de papel al fuego emanado del encendedor, mirando como poco a poco iba carbonizándose, convirtiéndose en simples cenizas, se limpió las manos con un pañuelo el cual dobló delicadamente poniéndolo a un lado y encima su encendedor, había sido un trabajo sencillo, poco interesante un simple disparo y finito el asunto estaba solucionado, sin dramatismos y bastante limpio.

El mesero de antes le llevó una taza humeante y pequeña, café, un cargado y delicioso café con un poquito de crema irlandesa, lo que siempre pedía tras una noche o día de trabajo, podía parecer extraño pedir café en un bar, pero tras matar siempre prefería esa bebida por sobre del alcohol, mera costumbre quizá, pero le agradaba disfrutar de una encomienda bien realizada, de una paga buena y de una deleitable bebida. El chico suspiró largamente y cerró los ojos, relajándose y esperando.



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Última edición por Byakuran Millefiore el Sáb Sep 08, 2012 2:08 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Una noche mas... [Privado Reiji -Phantom-]   Una noche mas... [Privado Reiji -Phantom-] EmptyLun Ago 06, 2012 10:20 pm

“Mujeres, alcohol y drogas” es en lo que muchos se irían a refugiar después del trabajo, sobre todo si éste hace correr sangre por tus manos como si fuese el contenido de un reloj de arena. Sin embargo, y regresando al tema, habían dos cosas que ya no probaba desde hacía mucho tiempo, así que sólo había un lugar a dónde ir para consumir el restante, es decir, el vicio del que todavía era partícipe.

Manejé en mi ferrari rojo alias “mi bebé” durante un par de horas hasta que llegué al Restaurante/Bar en el que me encantaba estar ya que el dueño era uno de mis amigos, y por si no fuera poco, había un par de meseros que eran mis verdaderos conocidos, así que bueno, sinceramente me sentía en ambiente al llegar a ese lugar.

Aparqué mi auto en el estacionamiento y procedí a entrar al Bar en completo silencio a excepción de mi calzado resonando en el suelo, con pisadas casi rítmicas. No me agradaba llamar la atención, pero como dije, llegar a ese lugar me era algo sumamente familiar por lo que un par de personas, que no merecen mención, me saludaron. Sinceramente no venía de mucho humor. Acababa de terminar con la vida de alguien y bueno, no era como si estuviera contento de haberlo hecho. Mejor dicho ya me había “acostumbrado” a hacer ese ritual de ir a tomar en exceso después de arrebatarle lo más preciado a un ser vivo, pues, aunque éste sea “calaña” igual sigue teniendo seres queridos o bien personas que se preocupen por él. Sencillamente era como acabar con un eslabón de una cadena qué, indiscutiblemente, continuaba en asenso.

Me senté en el lugar de siempre: justo frente a una ventana grande donde podría observar mi reflejo a pesar de las gotas de lluvia que comenzaban a caer. Eran las primeras horas de la noche pero yo ya había arrebatado una vida… una vida…

Disculpe Azuma-san, ¿desea lo de siempre? –la voz de un chico me interrumpió para pedirme la orden. Yo le contesté con un mohín hecho por mi diestra y éste fue en la búsqueda de mi pedido silencioso. Él comprendía lo que yo deseaba beber así que no tenía porqué esforzarme en emitir palabra cuando verdaderamente no tenía intenciones de hacerlo.

Mí alrededor de momento me abrumaba. Sentía como si estuviese rodeado de un montón de espejismos negros; no solía reconocer las cosas hasta que salía de ese estado, llamémosle, somnoliento. Pese a esto, hubo algo en especial que llamó mi atención sin siquiera tener la intención: a tan sólo unos cuantos metros de mi asiento, y justo frente a la barra, se encontraba un chico que yo no reconocía. Ustedes dirán ¿qué tiene eso de importante? Bueno pues, a mi defensa, fue su color de cabello. No siempre te encuentras con alguien, quiero llamarle, albino, con toques de elegancia y clase, en el bar. Recordé, estúpidamente, que ese tipo de gente sólo se encuentra en los casinos, apostando descontroladamente su dinero y pidiendo y afianzándose de una suerte que no es más que una farza. –Otro, eh. –murmuré para mí mismo. Le juzgué por su apariencia y me sonreí amargamente. Ese tipo de gente no se preocupaba en lo más mínimo de lo que tenían a su alrededor, incluso, podría agregar que no tenían la desdicha de conocer el dolor ajeno pues ellos eran egoístas, a tal punto, que lo único que les importaba era su dinero y nada más. –Probablemente ni siquiera sea consciente de a qué lugar se vino a meter. –Y era verdad, había cada ebrio loco que armaba revuelto sólo porque la cerveza se había derramado por sus movimientos entorpecidos. ¡Ah! Y entonces empezaban una pelea y...

Mi mirada lo siguió mientras delineaba las curvas de su figura… entonces me percaté de algo. Él no estaba bebiendo alcohol. –¿Qué? ¿Ir a un bar y no beber alcohol? ¿Está loco o qué? –Definitivamente hoy era el día de emitir juicios sin antes haberse tomado el tiempo de conocer pero ¿qué demonios? No era como si me alcanzara a escuchar ¿no?
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MensajeTema: Re: Una noche mas... [Privado Reiji -Phantom-]   Una noche mas... [Privado Reiji -Phantom-] EmptyMiér Ago 08, 2012 9:12 pm



Le agregó algo de azúcar a su café mezclándolo suavemente con una cuchara mirando las pequeñas ondas que se formaban aunque sin mucho interés, había estado algo ocupado últimamente y no había podido hacer ciertas cosas que tenía pendientes y eran de gran importancia y eso le molestaba en exceso, odiaba tener que reajustar su agenda pero el trabajo era trabajo así que aunque quisiera muchas veces no tenía la posibilidad de elegir como y cuando hacer las cosas, solo debía hacerlas, tenía ya solamente un asunto por "resolver" pero lo arreglaría después, justo ahora solo quería relajarse y “vaciar” su mente de todo y de la imagen de aquel hombre, si bien no le causaba remordimiento o algo por el estilo tampoco era que quisiera mantener en su mente ese momento que le resultaba insignificante, así que mientras daba el primer sorbo a su bebida Byakuran desactivó sus sentidos, su estado de constante alerta y borró tal acontecimiento de su mente asegurándose que no fuese más que un vago recuerdo que terminaría desapareciendo al pasar algunas horas.

Fue entonces cuando lo notó, se percató que alguien le miraba con profunda intensidad, vamos el chico estaba completamente consciente de que llamaba la atención cosa que no sabía del todo si le parecía benéfica o no, iniciando de primera por su apariencia física seguida por su porte y elegancia, ya estaba acostumbrado a que lo miraran sin embargo detectó que no era un simple vistazo de curiosidad, parecía además una mirada de escrutinio, de alguna y otra forma supo que la persona que lo estuviese mirando ya hacia divagaciones acerca de su persona, ¿Qué otra cosa seria? si se estaba tomando su tiempo para observarle casi de cabeza a pies y con tan poca moderación que incluso llegó a molestarle ¿Era necesario ser tan obvio? lindas y descorteces eran las maneras de la gente para demostrar su interés, un poco de discreción como mínimo ¿No?, en fin dejo a aquella persona “recrearse” mirándolo y tomó un nuevo sorbo de su café.

Lentamente Byakuran reactivaba un poco sus sentidos para ubicar al dueño de la mirada, sentía que no estaba lejos a tan solo unos cuantos metros, deseaba voltear pero no lo hizo, al menos el no iba a ser tan obvio al demostrar su interés, al menos de momento, mirada intensa seguramente de varón, fue lo que sus sentidos le informaron, estaba a punto de perder el interés cuando unas palabras entre todos los ruidos del bar le hicieron reconsiderarlo “¿Ir a un bar y no beber alcohol? ¿Está loco o qué?” sonrió de medio lado mostrando ligeramente los dientes, ya había rozado el límite de su “paciencia”, dejó delicadamente la taza de café en la barra, se limpió los labios y tomó el pañuelo y el encendedor para después poner se de pie alargando su porte sin pretenderlo y girándose finalmente hacia la dirección de la que calculó provenía la mirada topándose con los ojos de un chico joven un poco más que el seguramente, lo miró directo a los ojos de manera penetrante por tan solo un par de segundos, pero fue el tiempo suficiente para saber que había encontrado algo interesante.

Byakuran caminó a pasó seguro y con expresión tranquila y despreocupada hacia donde se encontraba el muchacho una vez frente a él se limitó a sonreírle sin mostrar molestia o desaprobación tan solo una sonrisa cálida y juguetona -Si no te molesta prefiero el termino excéntrico, desquiciado, maniático, desequilibrado inclusive perturbado si así lo gustas pero ¿Loco? no, no, eso es demasiado simple, vulgar, común y corriente- habló al tiempo que jalaba una silla para sentarse y hacia una seña al mesero que de inmediato se acercó -Otro más por favor ah y si puedes traer mi saco hasta aquí te lo agradecería y que llegue total y completamente impecable no queremos tener problemas después por culpa de una mancha ¿Verdad?- mencionó riendo alegremente aunque se podía notar un toque de amenaza en la voz, el mesero ya acostumbrado a su carácter solo le devolvió la sonrisa contestando un simple enseguida.

Procedió entonces a mirar al chico, inspeccionandolo con la mirada de cabeza a pies, después de todo sentía que era su derecho al haber sido el joven quien lo hiciera primero, podría decirse que era lo “Justo” sonrió satisfecho con lo que veía -Anda cuéntame- dijo sonriendo y ladeando la cabeza sin dejar de mirarlo -Me encantaría saber tus teorías sobre mi persona veamos que tan acertado es tu juicio- si, se había quejado antes de la descortesía del chico y ahora era él quien se sentaba sin siquiera ser invitado o haberse presentado, asi era él no habia que tomarle mucha importancia.


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MensajeTema: Re: Una noche mas... [Privado Reiji -Phantom-]   Una noche mas... [Privado Reiji -Phantom-] EmptyDom Ago 12, 2012 5:12 pm

Resulta ocurrir que muchos de nosotros, los humanos, cometemos errores que marcan nuestras vidas de alguna u otra forma. Vemos sin observar. Juzgamos sin conocer. Y lastimamos sin importarnos qué tanto puede destruirse con ese simple hecho. Los humanos, como diría alguien, somos el cáncer del mundo. Sin embargo, pequeños detalles, pequeños comentarios, incluso, pequeñas circunstancias son las causantes de cambios extraordinarios en la línea del tiempo de una vida tanto humana como animal u natural. Así que determiné que esto era algo precisamente igual.

Mi mirada era casi acusadora, pero sin la mera intención de molestarlo. Sencillamente no me encontraba de humor y bueno, a mi favor, tenía un físico bastante inquietante, cabe mencionar que también su bebida fue algo “extraño” para el lugar donde nos encontrábamos. Me encogí de hombros, le restaría importancia al hecho. Pero oh sorpresa. Cuando había decidido olvidarme de él y de su color de cabello, voltea a verme, tan sólo durante un par de segundos en el que sentí como un rayo totalmente electrificado había caído cerca de mí. Algo dentro de mí me advirtió que esta era la consecuencia por haber sido un mal juez, sí, exacto, uno al que ni siquiera le habían pedido su opinión. Pobre, pobre de ti, me dije a mí mismo.

Mi garganta se sintió seca así que tragué saliva para humectarla pero no sirvió de mucho. Fue la ocurrencia del chico levantarse, tomar sus cosas y venir hacia mí de esa forma tan despreocupada, como si realmente no le hubiese importado que me tomara el atrevimiento de decir algo de su persona de forma tan… despectiva. Su sonrisa fue un hecho extraño pero lo fue aún más su comentario.

Los segundos pasaron volando, desplegándose de mi vida y de la suya, situándonos en un momento “íntimo”, incluso, me atreveré a decir que retador pues de esa forma lo sentí. Él mismo se invitaba a sentarse justo al frente mío para después indicarle a un mesero que le trajera su saco, agregándole tener sumo cuidado de una forma amable, pero amenazadora ante sus oídos. Eso sólo me confirmó que tenía “poder” y que ni siquiera se tomaría la molestia de disculparse por cualquier error cometido por un trabajador de esa índole.

Casi bufé por la ironía. Ahora era yo quien se sentía observado, justo como un juguete olvidado en el aparador que un montón de vistas han presenciado pero que no se han tomado el tiempo suficiente de inspeccionarlo a fondo para comprarlo después.

Mi vista siguió sus labios mientras estos se movían para emitir palabras pero después se guió hasta sus ojos y allí se quedaron, no, no de una forma retadora sino más bien buscaba la forma de responderle acertadamente sin sonar grosero (aunque ya sabía que había cometido una grosería, no quería empeorarlo). Tras esto, pasaron un par de minutos en silencio, hasta que vino el mesero que me había tomado la orden, ahora con mi pedido el cual consistía en un pequeño vaso de fino cristal con un un par de hielos flotando debido al whiskey que había sido servido de forma tan sencilla pero elegante. El mesero preguntó si necesitaba algo más a lo cual yo volví a responder con un ademan en silencio, entonces se retiró rápidamente para continuar con su trabajo.

Suspiré en un intento de liberarme de todo ese estrés y pesar que traía dentro de mí. Pero fue en vano, entonces recurrí a mi whiskey, tomando un pequeño sorbo. Probándolo… quemándome la garganta… y sintiéndolo dentro de mi sistema. Entonces por fin me digné a hablar. –Me disculpo por haberte juzgado. –mi mano bajó mi vasito hasta la mesa sin emitir ruido alguno. –Y deberás excusarme, pues hoy no ha sido realmente uno de mis mejores días. –volví a suspirar como si eso me sirviera de algo. –Pero, ya que no deseo dejarte con la duda, pensé que eras un chico de familia adinerada que se encontraba perdido y que, indudablemente, había entrado al bar porque no tenía preocupaciones en su vida, a excepción claro está, de su dinero. –hice una pequeña pausa para después volver a hablar. –Como dije, deberás excusarme, te juzgué terriblemente, sin siquiera tomarme la molestia de ser discreto. –finalicé. Volteé a verlo nuevamente y le dirigí apenas una sonrisa, una amarga. Si estaba en lo correcto o no, poco importaba.


Última edición por Phantom el Jue Sep 06, 2012 8:21 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Una noche mas... [Privado Reiji -Phantom-]   Una noche mas... [Privado Reiji -Phantom-] EmptyJue Sep 06, 2012 12:10 pm



Silencio.

Fue lo que se formó entre ambos, aunque Byakuran no supo percibir del todo que tan incomodo era, aunque de lo que no tenia duda era que su “inesperada” llegada a la mesa del chico lo había tomado por sorpresa e incluso puesto algo nervioso se atrevería decir. Miró al mesero traerle su orden a su ahora acompañante y a otro más traerle su saco y su café, ambas cosas en perfecto estado, así que no dijo nada por lo cual el joven trabajador se retiró evitando mirarlo a los ojos, sonrió con deleite, le gustaba causar esa clase de reacciones en la gente, le divertía. Movió un poco su café y levantó la taza con delicadeza dando un pequeño trago a la bebida para mirar atento al chico frente a él, lo observó con mayor atención ya no solo por escrutarlo con la mirada si no con un genuino interés, leyendo sus expresiones faciales, estudiándolo, supo que no era una persona común y corriente, podía adivinarlo por su porte, por la expresión de su cara y porque al parecer se debatía en cómo dar una respuesta medianamente apropiada para la situación, le devolvió una mirada ya no tan intensa y le sonrió “cálidamente” a su manera claro está, con soltura y de una forma algo afilada.

Finalmente esa intimidad fue rota por las palabras del chico, Byakuran puso un semblante más relajado, si bien ya no esperaba ni quería que el otro se disculpase debía admitir que le había dado puntos a su favor el iniciar de esa manera, solo por ser un acto de cortesía y buenos modales, lo escuchó mientras lo miraba beber, analizando sutilmente sus palabras tratando de ahora ser él quien se formase un juicio sobre el chico que bebía y suspiraba en lo que supuso un intento de relajarse y librarse de la presión que de seguro cargaba encima, interesante, sin duda alguna, interesante. Siguió escuchándolo mientras bebía mas del café, comenzaba a sentirse mejor y el recuerdo de su ultimo trabajo estaba siendo rápidamente remplazado, podría decirse incluso que su humor estaba mejorando, se ponía de buenas y más aun al percatarse de que por ahora tenía una excelente compañía, o eso sentía, por coincidencia o destino pero tuvo esa curiosa sensación de que ambos iban a entenderse, ya saben algunas veces simplemente te encuentras con alguien que logra hacer un cambio en ti, marcarte o quedarse en tu memoria sin importar si lo vieras por un segundo o si te tomabas el tiempo de charlar, Byakuran supo que el chico era de esa clase de personas significativas, así que se aseguró de guardarlo bien en su memoria.

-Comprendo que lo hayas hecho y no te preocupes más al respecto, todos tenemos malos días, dejemos en el pasado lo que pasado es- respondió con soltura, con la voz más relajada sintiéndose cómodo con la situación, mirando la manera silenciosa en el que el otro ponía el vaso en la mesa, ser silencioso era sin duda una cualidad excelente y benéfica. Soltó una risa, por no decir que era casi una carcajada ante las suposiciones del joven, no tenia malas intenciones al reírse de forma, era así su personalidad, tendía siempre a exagerar un poco las cosas y más tras oír semejantes palabras que le resultaron en extremo divertidas.

-Se que lo más probable es que no te interese ni en lo más mínimo si has acertado o no, pero como muestra de mi gratitud hacia tu persona al no permitir que la duda hiciera un hoyo en mi, te hare las correcciones necesarias- mencionó de buen ánimo y como siempre siendo sarcásticamente dramático -Déjame recordar ¿Familia adinerada? si, obviamente, ¿Perdido? no del todo, la mayoría de las veces se en que lugares me meto, ¿Sin preocupaciones? quisiera decir que acertaste en eso pero me temo que no, el dinero es lo último que preocupa total es algo que va y viene- respondió sonriendo -No te has equivocado del todo, sé que puedo parecerlo pero no soy tan tonto y mimado como muchos otros chicos adinerados en este bar- finalizó bebiendo un poco más de café y mirándolo a los ojos.

Lo miró y atendió a su sonrisa amarga. Y lo supo. No le pregunten porque, o como, simplemente lo supo, era observador y sabia detectar claramente esa clase de detalles que unían a dos personas, y más tratándose de esa índole. Supo que el chico había matado. No sabía aun si por accidente, por decisión propia o por empleo, pero supo que el joven frente a él había matado a alguien en alguna o algunas ocasiones, esa clase de cosas son difíciles de ocultar, el arrancar una vida conlleva un precio sumamente alto, es algo, una especie de pecado, por llamarle de alguna manera que deja un rastro imborrable en tu ser, matar es un peso que llevaras cargando toda tu vida, es algo que se fija en tu mirada y se queda ahí por siempre, podrás disimularlo, pero jamás se borrará, y para Byakuran fue un poco más claro, después de todo él mismo sabia sobre matar, el mismo había cometido tal pecado, siempre es un poco es más fácil ver en los ojos de alguien más algo que tú mismo has experimentado y aunque no todos podían verlo, el hecho de que el peliblanco fuese sumamente observador le daba un plus extra.

-¿Qué es lo que parece afligirte tanto? admito que me intriga saberlo, cuéntame, después de todo solo somos dos desconocidos bebiendo algo en un bar, no le veo lo malo a intimar un poco- mencionó tanteando un poco el camino, era cierto aun no se habían presentando pero algo le decía que más pronto que tarde iban a hacerlo así que de momento le resto importancia.


{Perdona la tardanza >___< andaba corta de ideas para este rol y de pronto puff vino a mí la inspiración ^^ asi que ya aquí esta }
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MensajeTema: Re: Una noche mas... [Privado Reiji -Phantom-]   Una noche mas... [Privado Reiji -Phantom-] EmptyJue Dic 06, 2012 7:44 pm

Me arrepentí de haber hablado justo el momento en que las palabras salían de mi boca. Era como si estuviese estropeando el solsticio de la mentalidad de una persona. Y a decir verdad, los actos del chico frente a mí no hacían sino desconcertarme. Sus dedos, atados a sus manos de manera perfecta, elevaban la taza a la cual le dio un delicado beso para después probar la bebida con aroma penetrante y sabor (seguramente) delicioso. Él me miraba tanto o más de lo que yo lo hacía e invariablemente nos estudiábamos.

Muchos podrían decir que me hallaba en un error pero de inmediato lo entendí. Esa postura, esas facciones, esa mueca convertida astutamente en una sonrisa (si es que así puede llamársele) me eran absurdamente conocidas. Y sin embargo, yo no creía ni quería siquiera tomar en cuenta la posibilidad de que, en un contexto muy retorcido, él era igual a mí.  

Cuando terminé de hablar me percaté que durante todo ese momento, jamás se atrevió a interrumpirme. Bueno, eso lo convertía en un caballero ciertamente. Y mientras los segundos pasaron rápidamente, el rostro de éste chico me indicó con lenguaje silencioso que se hallaba mucho más relajado, como si de alguna forma estuviese dejando ir la pesadez, totalmente contrario a lo que yo sentía. Por consecuente, una vocecilla dentro de mi cabeza atinó que sería mucho mejor que saliera de allí después de tomarme mi trago. Pero mi sentido común me regañó y me dijo que eso sería absolutamente sospechoso y por demás descortés. Yo había sido quien se puso el saco de juez ¿cierto? Así que ahora debía pagar con las consecuencias.

Rogué porque los próximos minutos no fuesen incómodos.

Entonces vuelve a entonarse y me percato de que el tono de su voz denota su personalidad, su verdadero ser. Durante un segundo sentí como un nudo en el estómago se hacía presente. Intenté calmarlo en silencio, mientras mis dedos tamborileaban el cristal conformado por mi vaso; al hacerlo mis yemas resintieron el frío causado por el hielo, así como las figuras extrañas pero hermosas que posiblemente fueron hechas por una persona y no una máquina.

Volví a suspirar, pero esta vez lo hice con un mínimo toque de alivio. Su risa me tomaba por sorpresa. Pero estuve de acuerdo en que verle reír era mucho mejor que tenerlo contra una pared, atacándonos mutuamente, mientras mostrábamos facetas que nadie más conocía. Él es como yo, me dijo ese Reiji interno que no dejaba de suspirar y de mirarme con insoportable compasión.

La persona al frente mío vuelve a hablar y entre sus palabras puedo percibir que su intención es retribuirme, permitiéndome conocer que en efecto es de familia adinerada, pese a ello, menciona los errores que cometí en mis estúpidas deducciones: sabe donde se mete, algo le preocupa, el dinero es sólo un pedazo de papel –cosa que me sorprende por el simple hecho de que no parece encajar con él, por el maldito estereotipo que no deja de poner una imagen en mi cabeza-. Sentí el impulso de sonreír, de devolverle el gesto, pero simplemente no me salió.

Imitándole, tomé otro trago de mi bebida y cerré los ojos al hacerlo más que nada porque el paso del líquido todavía era algo pesado para mí; no se trataba de que no estuviese acostumbrado a beber, sencillamente le atribuyo lo fuerte a una bebida fuerte como lo es el whiskey. Volví a dejar mi vasito en la mesa sin emitir ruido y sin apartarlo de mi alcance. Entreabrí los ojos y me topé con los suyos. No tuve que decirle nada pues él lo entendió todo.

Me sentía asqueado conmigo mismo. Deseaba tener el valor para tomar el arma y acabar con mi vida, pues con convicción puedo afirmar que eso es lo que merezco después de haber provocado tanto sufrimiento a mis semejantes. Pese a ello, no podía hacerlo. Era tan estúpidamente egoísta que continuamente me aferraba a una vida que sinceramente no podría llamarla vida. Tenía dinero, sí. Tenía un lujoso departamento y a una persona qué amar y que me amase también. Pero mis demonios atacan de noche. Y a este punto del partido, ya estaba anocheciendo.

Las luces de las calles nos iluminaban de forma tenue, al momento en que las cortinas, las cadenas y demás ruidos metálicos se hacían presentes indicándonos que ésta era la hora en que cerraban cierto tipo de establecimientos. Me alegré de que el bar cerrara hasta pasada la madrugada. Aquí podía sentirme tranquilo, sin temor a que alguien viniera a molestarme o siquiera a dirigirme la palabra.

Su pregunta me trajo a la realidad por un momento. Apoyé el codo izquierdo sobre la mesa, y giré mi rostro hacia afuera, y terminé recargándome sobre la mano. ¿Qué no hubiera yo deseado poder hacer para liberarme de este sentimiento? Dejé que mi imaginación volara durante un momento: me imaginé con una familia (por azares del destino no recuerdo a la mía); mis padres, mi hermana mayor y yo estaríamos cenando y platicando sobre lo terrible que es el clima para después concluir que todo era a causa del gobierno, de los empresarios ambiciosos de más poder, y sin duda, de toda la falta de educación y respeto que se tiene para con nuestro planeta; mi hermana me robaría un trozo de carne (una comida poco común para nosotros) y yo me enfadaría con ella, pero después le sonreiría y todos empezaríamos a reírnos; entonces me daría cuenta de que la vida que llevo es gratificantemente normal.

Por un instante me olvidé de que tenía compañía…

Regresé la vista hacia el chico frente a mí. Lo escruté con la mirada durante otro largo rato hasta que me digné en hablar. Tomé aire profundamente y lo dejé escapar en un suspiro que al parecer terminó aliviándome. –Entonces cambiemos eso. –volví a sentarme como uno debe hacerlo y estiré mi mano derecha. –No me conviene decirte mi nombre ahora mismo, y estoy bien seguro que a ti tampoco te favorece. –arqueé un poco la comisura de mis labios, casi formando una media sonrisa. –Pero la mayoría de personas me conoce como Phantom. –le dije de forma nítida pero al mismo tiempo procuré que sólo él escuchara mis palabras. –Sería un alivio que empezáramos de nuevo. ¿No crees? –esperé a su respuesta con paciencia, y es que vamos, él me había esperado el tiempo suficiente para escucharme sin emitir queja. Anoté puntos a su score mientras alrededor nuestro se escuchaba el murmullo común de los clientes, unos pidiendo más tragos, otros cerrando negocios, y unos últimos intentando conquistar a su cita. Típico. Estaba tan acostumbrado a este mundo aunque irónicamente me sentía tan lejos de él.


[;__; Disculpa la tardanza, u.u es más, si ya no quieres seguir con el rol, lo comprenderé. :/ Y es que me tardé tantísimo pero te aseguro que por fin quedó como deseaba. Espero no decepcionarte.]


Última edición por Phantom el Sáb Jul 20, 2013 1:14 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Una noche mas... [Privado Reiji -Phantom-]   Una noche mas... [Privado Reiji -Phantom-] EmptyVie Ene 25, 2013 9:34 pm


Se percató de la ligera sorpresa que causaban sus palabras, supuso era lo normal, todos alguna vez han juzgado sin conocer o no necesariamente juzgar, más bien suponer, hacer deducciones sobre la vida de otras personas, y al momento de ser revelada la realidad es entendible que cause sorpresa el percatarse que tan alejadas se encontraban las propias hipótesis de ésta. Le había pasado en múltiples ocasiones, estaba acostumbrado a no encajar, nunca lo había lo hecho, ni siquiera cuando era más pequeño, pero en fin, su infancia era un tema que no venia al caso así que dejemos eso en el olvido.

Byakuran aun observaba a su acompañante, no con tanta intensidad ni a la defensiva, solo con la normal y razonable curiosidad que le provocaban cada uno de sus gestos, se preguntó e intentó leer que pasaba por la mente del chico, se veía incomodo, podría incluso atreverse a decir que molesto, pero para su sorpresa no con él, sino consigo mismo, era como si tuviese conflictos internos hacia su persona, claro todos tenemos, pero los de él, los de ese joven podrían ser más intensos, eran cosas más profundas que no puedes simplemente sacar de tu cabeza, que no todos podrían entender y que obviamente ocasionaban diversos dilemas en el día a día cotidiano, dudas, esos momentos en los que las preguntas “Por qué hago esto? ¿Por qué estoy aquí? ¿Valgo la pena?” etc. surgen para atormentar más a un ser que ya de por si sufre con enfrentarse a sí mismo, a su persona frente al espejo que le es tan conocida como desconocida y repudiante a la vez.

Tuvo el impulso de reír con ironía, ¿tan estúpida era la vida? Juntar a dos personas con similares actitudes y problemas en un bar era algo sumamente irónico, era como si alguien o algo les hubiese juntado para restregarles en cara que lo patéticos que probablemente eran y si, lo más seguro es que a pesar de todo, a pesar de que tanto el peliblanco como el otro chico tuviesen muchas cosas que actuarían como claros indicadores de una buena vida, la realidad era que por dentro aunque no lo pensasen o deseasen estaban podridos y eso era algo que solo ellos podrían entender y lidiar.

Bebió un poco más de su café, aun con la misma delicadeza como si se encontrase completamente tranquilo y con la mente en blanco, el poder de la actuación, uno de los grandes dotes de un asesino, dejó la taza delicadamente sobre el platito en el que venía y la colocó finamente a un costado, casi en la esquina de la mesa demostrando de esa manera que debía ser retirada, se percató entonces que su acompañante parecía absorto en su propio mundo, imaginándose quizá en una realidad alterna, algo más normal y agradable, él mismo lo hacía de vez en cuando, así que sólo sonrió con cortesía y apartó la mirada, permitiéndole así un momento de intimidad, dejándolo estar en su mundo por algunos momentos sin la presión de saberse observado, aunque supuso que su mente se encontraba muy lejos y ya había olvidado su compañía.

Observó pues por el gran ventanal sin prestar realmente mucha atención, la lluvia caía con un poco más de intensidad y las gotas resbalaban suavemente por el cristal, su mente evocó de nuevo el trabajo de la noche y de pronto esa gota que se deslizaba con tal sutileza como si le diese una caricia a la ventana, se tornó a sus ojos de un intenso color rojo, brillante y de apariencia ligeramente espesa, sus ojos impávidos siguieron a aquella gota de sangre por todo su trayecto, mientras que sus pensamientos ligeramente ajenos a su alrededor ponían sobre la ventana la imagen sin rostro del hombre a quien le había quitado la vida, una simple silueta negra, casi lejana con la gota roja resbalando por su sien, despacio como si todavía anunciara la muerte, como si se tratase de una última súplica ahogada. Soltó un suspiro largo y ligeramente resignado al tiempo que la imagen se iba, dando paso a la verdad, una simple ventana con gotas de lluvia.

Byakuran no podía decir que odiase su trabajo, porque sinceramente no lo hacía, y si bien disfrutaba de matar, en ciertas ocasiones justo como ahora se preguntaba ¿Qué sentido tenía arrebatar una vida que no le pertenecía? Todos hacemos las cosas por algo inclusive al creer que no es así, ¿Cuál era el suyo? ¿Su motivo? no supo por completo responderse, y se detesto por lo mismo, odiaba no saberlo, odiaba no tener el control sobre esos pensamientos, odiaba que en momentos como este sus complejos aparecieran como si se tratase de una especie de venganza por todas las vidas inocentes, o no, que había desechado con sus propias manos. Era un peso grande, a veces demasiado.

El peliblanco pudo sentir como su acompañante había regresado a la realidad y le observaba de nueva cuenta, analizándolo una vez más, le permitió hacerlo sin inmutarse ni por un momento, dejando que sacara conclusiones, que incluso se terminase de acostumbrarse a su presencia, después de todo su primer contacto había sido algo tenso, así que ahora las cosas podían ir ligeramente más relajadas en lo que podía caber la situación. No fue hasta que le escuchó hablarle cuando finalmente se giró para mirarlo, una suave sonrisa se formó en sus labios tras oírlo, el joven también se había percatado de que eran similares y cual sabio en el empleo le revelaba solamente lo que era necesario.

- Trinisette- exclamó con sutileza, presentándose tras mirar la mano que le era ofrecida para finalmente alargar la propia y estrechar con firmeza la de su acompañante, mirándolo por unos segundos directo a los ojos, con intensidad, en secreto y mutuo entendimiento.

Una vez hechas las cortas presentaciones, Byakuran le soltó la mano a su acompañante regresando de nuevo a la realidad de aquel bar y haciéndole un gesto al mesero para que le sirviera algo más fuerte, se sentía ahora tranquilo y motivado como para poder beber un buen trago de un licor adecuado, miró al chico frente a él con una sonrisa notablemente más relajada, aunque a la vez atenta y defensiva, el que ambos fuesen por decirlo de alguna manera, de la misma “Calaña” no significaba que ahora iban a entenderse de maravilla, ser amigos del alma y confiar plenamente, no, era tan solo un simple entendimiento de saberse conocedores de algo en común.

-Y entonces… Phantom- habló, guardó el nombre en su memoria, intentando recordar si lo había oído en alguna ocasión con anterioridad y además sabiendo que quizá alguna podría llegar a serle útil -¿Llevas mucho tiempo por aquí? Tendrá poco que frecuento este bar con regularidad pero estoy casi seguro de que no había tenido antes el placer de haberte visto, al menos claro que mi inconsciente me jugase una mala pasada- se expresó cordial y algo juguetón, era una pregunta cualquiera, simple, si el chico llevaba más tiempo en la ciudad podría indicarle como encontrar sitios “especiales”, le ahorraría la molestia de tener que investigar, además claro supuso que de ser así, Phantom también tendría un poco más de conocimiento de las personas que residían en la zona y aunque no esperaba su ayuda y no la necesitaba quizá podría serle útil conocerle, tanto para su oficio como para su persona, después de todo ya no dudaba que iba pasar una noche con alguien interesante y eso al igual que un buen trago, siempre le era grato y como bien lo había aprendido cuando era joven, nunca se sabe que tanto conoce un extraño de algo que te interese a ti.



{No te preocupes sé que nos falla la inspiración a veces o no nos termina de agradar y luego con la escuela puf es peor, pero yo aquí sigo contigo, no me decepcionas al contrario es agradable leer un post tan bien estructurado ^^ espero igualmente no decepcionarte a ti }
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MensajeTema: Re: Una noche mas... [Privado Reiji -Phantom-]   Una noche mas... [Privado Reiji -Phantom-] EmptySáb Jul 20, 2013 2:05 pm

Trinisette, repetí en mi cabeza. El acento que el peliblanco le había dado a su nombre me había parecido interesante. Asumiendo las cosas, tal vez el chico procedía de una familia italiana. Quizá por esa razón sus gestos eran delicados pero ágiles, admirables y precisos. No pude evitar imaginármelo como una sigilosa serpiente que no emite ningún ruido al moverse pues, al acechar a su presa, necesita volverse invisible; pasan los segundos, en donde los latidos de su corazón casi se detienen, y ésta se desliza centímetro a centímetro, segura de que sólo tiene un ataque, una oportunidad; cuando finalmente lo hace, su ataque es preciso, no tiene errores, y no se toma la molestia en sentir compasión por su alimento. Éste chico frente a mí definitivamente encajaba en ese perfil, o al menos en ese momento me lo pareció así.

Tras habernos presentado, vi cómo ordenó algo más que un simple y delicioso café. Ahora parecía que iba a acompañarme con algo parecido a mi bebida. Siempre me pregunté si el hecho de que muchos adultos tomásemos bebidas fuertes se debía a que tocábamos temas que iban lejos de ser sencillos, simples o que no tuvieran la importancia de ser hablados. Tal vez, me dije a mí mismo, ésta premisa no tuviera un verdadero motivo. Quizá sólo nos gusta aclararnos o quemarnos (según sea la perspectiva) la garganta con un líquido que al cabo de unos tragos, nos calienta el cuerpo y hace más amenas las pláticas. Casi río con ironía. Tal vez sólo lo consumimos porque es lo único que nos queda hacer.

Dime. –atendí inmediatamente a mi llamado. Mi nombre pronunciado por su voz me había gustado. El acento de las personas siempre me había llamado la atención y el del chico sin duda me gustaba. Además, delataba el hecho de que al parecer éramos de la misma edad. En fin, dejando mis suposiciones a un lado, me apuré a contestar: –Bueno, dependiendo de cómo tengas contemplado el paso del tiempo, será mi respuesta. –ésta vez sí pude sonreír de medio lado–. Llevo aquí aproximadamente un año. La ciudad ofrece trabajo a pesar de que no es una gran metrópoli. –ladeé un poco mi cabeza, señalando la calle que se veía adornada por manchones de colores oscuros, delatando las sombrillas con las que muchas personas se cubrían de la lluvia. –El clima es agradable aunque ahora parezca lo contrario. –relajé mi expresión y, sin dejar de verlo, solté el vaso donde mi bebida derretía el hielo y extendí una mano, refiriéndome al bar donde ahora nos encontrábamos. –Y conforme a éste lugar… bueno, a decir verdad será la segunda o tercera vez que vengo. No suelo mostrarme al público así nada más. Al menos no sin máscaras. –Recordé que en más de una ocasión me tomé la libertad y la negligencia de pasearme a plena luz del día. Había recorrido las calles sencillamente por el hecho de que me gustaba caminar. Me sentía de alguna forma "libre". Pero el gusto no me había durado mucho puesto que un policía encubierto (e inevitablemente compañero de trabajo) terminó descubriéndome y me aconsejó que dejara de ser tan imbécil, que tal vez aquí casi nadie me conocía por mi pasado, pero que tampoco debía andar sin ningún cuidado. En ese tiempo recién había llegado. Ahora ya no me tomaba tales libertades. Sonreí para mí mismo y segundos después fijé mis ojos en los suyos y fue allí donde me di cuenta de que eran dos perlas que brillaban demasiado, tanto, que les daba un tono azulado. –Así que estamos igual. –declaré encogiéndome de hombros.

Me incliné un poco hacia enfrente. La cercanía inevitable me había pensar en demasiadas cosas. ¿Qué lo habría llevado a este destino? ¿Había sido su elección? O, al igual que me pasó a mí, ¿lo habrían arrastrado porque poseía las habilidades para enfrentarse a este mundo? Quise preguntarle todo eso y mucho más. El dolor de haber matado a aquel hombre se iba ocultando detrás de la curiosidad que tenía por este chico… aunque yo estaba seguro de que volvería tan pronto él se apartara de mi vista. –Y tú, hablando de la ciudad en general, ¿llevas mucho o poco tiempo aquí? –pregunté antes de dar un muy corto trago a mi bebida. El sabor del whiskey me escocía pero el líquido ya iba por la mitad de la cristalería, así que ya me sentía un tanto más relajado.

Llegué a la conclusión de que sólo de esta forma lograba callar las voces dentro de mi cabeza. Sólo así podía silenciar los gritos que pedían ayuda o las súplicas que no cesaban sino hasta que la vida era arrebatada de sus dueños. Sólo en esas ocasiones odiaba los acentos. Y tal vez sólo con Trinisette podría compartir mi vida de asesino a sueldo.
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