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 Buscándote. (Priv. Otoya-Kaito)

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MensajeTema: Buscándote. (Priv. Otoya-Kaito)   Jue Feb 21, 2013 10:01 pm

Había llegado a la conclusión de que estaba actuando como un idiota. Vamos, era una tontería lo que estaba haciendo, ni siquiera tenía idea de si el chico iba estar ahí, pero ¡Ah! necio yo para ir y buscarle sin tener el más mínimo indicio. Era cierto lo que decían, cuando alguien te gusta actúas como un estúpido. Pero en fin, el estar repitiéndome eso de seguro no me iba a llevar a ningún lado, ni a encontrarlo y menos aun en lugar tan grande como lo es el campus de la universidad.

El día era agradable en lo que cabía, hacía calor, quizá un poco más del que me gustaría pero ya ven los cambios del planeta, no tenía mucho que hacer, mis clases habían terminado y no entraba al trabajo hasta bien entrada la noche puesto que me tocaba el último turno, el más difícil ya que era cuando más cantidad de ebrios impertinentes había, así que decidí ponerme a hacer algo productivo en lugar de simplemente encerrarme en mi departamento a dormir. El resultado fue, como de costumbre, salir a caminar, a conocer la ciudad y descubrir lugares nuevos o algo interesante.

Todo iba de maravilla, había pasado por el parque, compré un helado y me perdí por unas callecitas que me llevaron a un librería bastante pintoresca a la cual me aseguraría de regresar después. Pero de un momento a otro el recuerdo de Otoya comenzó a apoderarse de mi mente y de pronto a cada paso que daba no podía evitar pensar él, preguntarme que estaría haciendo, en donde podría estar, pude haberle llamado para preguntarle pero no quería interrumpirlo en dado caso de que estuviese haciendo algo importante, por no decir que no sabría que decirle, así que desistí de hacerlo. Claro estaba que no había servido mucho.

Al final había terminado por ir hasta la universidad con la esperanza de topármelo por algún sitio del campus, pero no fue hasta que estuve dentro del recinto cuando me percaté que las posibilidades de encontrarme “ocasionalmente” con él eran de una en dos mil. El sitio era enorme y había personas caminando en todas direcciones, algunas más apuradas que otras, alumnos, maestros y demás que se dirigían a sus clases, a la cafetería, a los campos deportivos o algún sitio, era una constante verbena que me aturdió un poco dejándome de pie a la mitad de la entrada mirando a mi alrededor como si estuviese perdido, bueno lo estaba.

Solté un suspiro y me adentré a la universidad, caminando sin dejar de mirar a todas las personas, buscando el rojo cabello de Otoya y prestando suma atención a los sonidos con la esperanza de localizar su voz entre todos los murmullos, aunque era algo sumamente difícil. Mientras andaba además de pensar en mi novio, aun me sonrojaba al pensarlo, también pensaba en que mi situación era tonta y cursi, por no decir otra palabra. Yo no tenía ni idea de si él estaba ahí o si en realidad asistía a esa universidad, tan solo me dejé llevar por el deseo de verlo de nuevo, pensé que iba a poder resistirme un poco más pero comenzaba a entender que en lo que a Ittoki se refería mi fuerza de voluntad se reducía bastante.

Miré chicos de todas clases y en ellos buscaba consiente o inconscientemente rasgos de Otoya, e incluso había comenzado a comparar su voz con la de otros, pero ninguno lograba tener la mezcla exacta de ese tono dulce y sensual a la vez que él tenía, vamos que incluso me parecía no le llegaban ni a los talones ¿Acaso estaba exagerando? Noté que las personas se me quedaban mirando, quizá si me veía muy perdido ¿Y si preguntaba por él? no, no, era demasiado ir preguntándole a cada estudiante si le conocían, además que no quería pensar en que me respondieran con un “¡Ah! Ittoki Otoya, un chico muy guapo ¿No? ¿Lo conoces? ¿Podrías presentármelo?” era un pensamiento estúpido y egoísta, lo sé, pero la simple idea me desagradaba un poco y no quería detenerme a pensar en el porqué.

Al final terminé aun más perdido en el campus, cansado y algo molesto, además que comenzaba a fastidiarme el sol así que opté por descansar un momento, recargándome en el pilar de uno de los edificios en donde había una agradable sombra y aun podía tener una panorama medianamente decente de los alrededores, saqué mi celular considerando una vez más llamarle… no, mejor no. Suspiré profundamente y cerré los ojos aprovechando la pequeña brisita que sopló para refrescarme un poco y decidir qué hacer a continuación.
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MensajeTema: Re: Buscándote. (Priv. Otoya-Kaito)   Sáb Feb 23, 2013 11:51 pm

El ambiente en la universidad era bastante agradable a su parecer, el sol iluminando todo, la gente caminando de un lado a otro, conversando, jugando. A cualquier dirección que mirara había actividad, eso es lo que más le gusta a Kaito de la universidad, que siempre había algo por hacer, siempre en constante movimiento, llena de vida proporcionada por los estudiantes, los maestros, los arboles y alguno que otro colado que visitaba el lugar solo para saciar su curiosidad. Sentía que aquel sitio se ajustaba de una magnifica manera a su personalidad entusiasta e incluso era como si lo contagiara de todo ese movimiento, como si le diera una extraña energía que le hacía levantarse de un salto para buscar algo que hacer. Aunque eso no quitaba el punto de que estar en la universidad era bastante complicado, tener poco tiempo libre, correr de una clase a otra, los trayectos etc. Eran sensaciones que se contraponían, la emoción de los amigos, del ambiente y del aprendizaje en contra del tedio de las tareas, los proyectos y el poco descanso. Todo unido era parte de la experiencia.

Kaito tenía ya algunos minutos caminando por el campus, para su buena suerte no había tenido la última clase, al parecer su maestra había pescado un extraño virus que la mantenía enferma en cama, aunque los rumores entre los estudiantes decian que la realidad era que se había escapado con su amante, sea cual fuese la razón le agradaba tener al menos un poco de tiempo libre. Varios de sus compañeros optaron por irse a beber a un bar cercano que solían frecuentar y como era de esperarse lo invitaron, pero no tenía muchas ganas así que declinó la oferta por esta ocasión prefiriendo quedarse a caminar un poco la universidad, tenderse bajo la sombra de un árbol y quizá tomar algunas fotografías, algo así, se sorprendió bastante de sí mismo, puesto que ahora lo que deseaba era hacer algo más tranquilo y normal, algo poco común en él, pero supuso que de vez en vez bajar un poco el ritmo de vida no estaba del todo mal.

Durante su caminata y mientras observaba a la gente se percató en la entrada de un chico en particular, se encontraba a unos cuantos metros de distancia pero era al parecer de estatura baja y algo más joven, cabello negro y unos ojos de un color llamativo, sonrió un poco, era común ver a los chicos pasearse por el campus, algunos buscando informes y otros simplemente matando el tiempo o intentando hacerse pasar por estudiantes universitarios buscando solamente impresionar, se detuvo unos segundos a mirarlo, el joven parecía algo perdido e incluso frustrado, Kaito se preguntó la razón y si quizá debiera acercarse a preguntar si podía ayudarlo en algo pero en cuanto volvió a mirar ya que se había distraído un poco sumido en sus pensamientos, el chico de ojos llamativos ya no estaba, así que le restó importancia y continuó su camino sin mayores contratiempos, buscando quizá algo interesante que hacer.

Después de un rato se refugió del sol bajo uno de los grandes árboles de los jardines, se reacomodó el largo cabello en una coleta alta, a veces odiaba tener el cabello tan largo y muchas veces había pensando en cortárselo pero al momento de entrar en la peluquería se arrepentía, era algo que le gustaba mucho de su físico, pensaba que era parte de su esencia así que se limitaba a un despunte ligero en lugar de un cambio drástico, aunque en días calurosos como el que era volvía a considerar la idea. Se acomodó en el césped con la espalda recargada en el tronco del árbol, rebuscando en su mochila su cámara fotográfica para revisar lo que había tomado durante el día, alzó la cámara apuntando hacia una dirección cualquiera cuando de nuevo lo vio, al chico de la entrada, el de cabello revuelto y ojos llamativos, ahora el chico miraba a su celular con gesto que predijo era frustración y resignación, quizá aun estaba perdido y nadie se había tomado la molestia de ayudarle. Kaito sonrió un poco mientras se ponía de pie colgándose la mochila en hombro y la cámara al otro, sacudiendo un poco sus ropas antes de caminar hacia donde estaba el joven, que ahora tenía los ojos cerrados mientras el viento soplaba, dadas las circunstancias lo mejor iba a ser preguntarle.

-Hola- saludó entusiastamente tocando el hombro del chico para evitar sobresaltarlo, de cerca parecía alguien simpático. -Disculpa te he visto caminar por toda la universidad, creo que necesitas algo de ayuda, no sé si estás perdido o si buscas a alguien y yo no conozco por completo la Universidad que como ves es muy extensa, pero quizá pueda guiarte o ayudarte en algo- le comentó esperando que no pensara que lo veia como un inepto o que se lo tomara a mal.


[Lo subiste en el momento en que tenía tiempo e inspiración, muy acertada tú xD a ver qué tal nos va, que bonito post por cierto.]
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MensajeTema: Re: Buscándote. (Priv. Otoya-Kaito)   Miér Mar 06, 2013 7:01 pm

Suspiré totalmente agotado. Cerré mis ojos y estiré mis brazos hacia arriba, intentando recuperar un poco de fuerza pues la clase anterior me había dejado molido y es que habíamos tenido un extenuante debate. Guardé la carpeta con mis apuntes para después sacar una botella de agua a medio beber. El trago que le di me llenó de vida y me sentí revitalizado de alguna forma. Un par de compañeros se despidieron de mí tocándome el hombro o simplemente levantando la mano en señal de que al otro día nos veríamos. Les sonreí después de desearles un buen día y también proseguir a retirarme del salón con mi mochila al hombro. Miré el reloj digital de mi mano izquierda y caí en cuenta de que tenía por lo menos un par de horas libres, lo cual me daba el tiempo suficiente para ir a desayunar algo.

Salir del salón y recorrer los pasillos de la Universidad todavía era un reto para mí. No tenía mucho sentido de ubicación y solía perderme fácilmente, aunado a que el lugar en sí era grandísimo: tan sólo les diré que había más de 10 carreras; el lugar cubría al menos un par de hectáreas, y estaba diseñado para que cada área (eran 4) estuviera estrictamente tal cual los puntos cardinales. Más que eso, uno podía ver todo tipo de gente: desde químicos hasta diseñadores gráficos, o psicólogos hasta comunicólogos, como yo. Me encogí de hombros, porque jamás supuse que esto fuese algo asombroso. Más bien me resultaba reconfortante. Era como todo un mundo, donde los sueños podían hacerse realidad si uno se esforzaba.

Volví a suspirar. Quizá lo malo de que este lugar fuese tan grande era que yo no encontraba la cafetería por ningún lado, inclusive llegué a sentirme frustrado porque ya tenía 10 minutos caminando sin estar seguro de qué camino tenía que tomar para poder ir a comer un emparedado o alguna chuchería que me llenara el estómago. Dejé colgar mis brazos, abatido, hasta que un par de chicas pasaron a mi lado y cuchichearon entre ellas. Me percaté de cómo me miraron y me sentí un poco incómodo. Ya de por sí era bastante llamativo por el color de mi cabello, ahora daba la imagen de un niño perdido. No, no. Negué con la cabeza. No podía rendirme así de fácil. Así que retomé uno de los caminos que se abrían a mi paso.

Pasé por la cancha de futbol, el equipo de entrenamiento de natación, y finalmente terminé en el estudio de los de diseño gráfico que me miraron curiosos por los colores llamativos de mi ropa. Me fui de allí tan pronto como el sonrojo amenazó en asomarse. –Rayos, estoy perdiendo tiempo. –volví a mirar el reloj ubicado en mi muñeca izquierda y me percaté de que tenía media hora caminando sin rumbo alguno. ¿Tan grande era este lugar? Sí. Y yo parecía carecer de la brújula interna en nuestro cuerpo.

En otro momento me hubiera tirado al pasto verde, debajo de un árbol tan frondoso que era apodado “Mr. B.T.”, sin embargo, en la mañana no había desayunado nada y ya mi estómago estaba avisándome con su particular sonido. Me quejé en silencio. Miré hacia arriba y me topé con un sol ardiendo por lo que tuve que taparme la vista con ayuda de mi diestra. El día se veía bonito, ¿entonces porqué sentía tan desafortunado? No, no podía ser así. –Vamos Otoya, tienes que encontrarlo. –me dije a mí mismo, tratando de animarme un poco pese al cansancio.

Caminé hasta que me sentí tan agotado que tuve que detenerme a tomar un descanso. Tenía aproximadamente una hora y media restante así que 10 minutos recostado a la sombra de un árbol no sonaba tan mal después de todo. Así que lo hice. Me quité la mochila del hombro y la recargué cerca de una de las raíces sobresalientes provenientes de “B. T”. Me tiré al pasto lo cual me produjo un ligero dolor en la espalda, el cual desapareció tras encontrar el confort de la sombra producida por sus miles de ramas llenas de hojas grandes y verdes. Coloqué mis brazos detrás de mi nuca, utilizándolos como almohada y entonces cerré mis ojos.

El sueño me venció.

Un pequeño cosquilleo me vino a la nariz. La arrugué para tratar de quitarlo pero el resultado fue nulo. Entonces me llevé la mano a la cara, lo cual me hizo sentir que un montón de patitas (¿cuántas serían?) se movían con dirección hacia una de mis mejillas. Abrí los ojos como platos y doblé la espalda automáticamente, incorporándome tan rápido que el dueño de las patitas, es decir, un bicho cualquiera, cayó en mi regazo. Sacudí la cabeza pues me produjo un escalofrío. –Vamos, qué mala forma de despertarme. –dije en una risita. Sostuve al pequeño animalito en mi mano y lo regresé al césped. Bostecé para después estirarme porque según mis cálculos, ya era tiempo de regresar a clases.

Cuál vendría siendo mi sorpresa al ver mi reloj –por tercera vez- ya la hora de mi clase había dado por terminada. Me levanté tan rápido como pude, sacudí los vestigios de polvo y césped de mi pantalón, camisa y cabello, y finalmente me eché la mochila al hombro. Caminé tan rápido como pude, tanto, que no presté atención del par de chicos que se encontraban hablando muy cerca del edificio del cual mis compañeros ya venían saliendo.

¿Cómo pudiste haberte quedado dormido? –me regañé en alto, moviendo las piernas tan rápido como podía. Al menos debía de alcanzar al profesor y explicarle porqué no había podido asistir. ¿Podía ser acaso tan distraído para no notar que una persona –una especial- se hallaba platicando con un extraño metros detrás de mí?
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MensajeTema: Re: Buscándote. (Priv. Otoya-Kaito)   Jue Mar 14, 2013 1:21 pm


Quizá ya debía darme por vencido, pensé que lo mejor iba a ser regresar a mi departamento y tratar de localizar a Otoya después, la universidad era gigante y prácticamente supuse que no iba a encontrarlo. Un nuevo suspiro de salió de mis labios y pasé mis manos por mi cabello tratando de acomodarlo una vez más, no sirvió de nada como de costumbre. Abrí los ojos mientras guardaba de nueva cuenta el celular en el bolsillo de mi pantalón cuando de pronto sentí un toque en mi hombro y una voz masculina que me hablaba, di un pequeño respingo pues me encontraba demasiado distraído y ni siquiera había notado cuando se me acercaron, me giré un poco dejando de recargarme sobre aquel pilar para poder ver al chico que me saludaba de una forma muy alegre, alto, de apariencia relajada y con un muy, muy largo cabello, me tomó un par de segundos analizar lo que me estaba diciendo.

Sonreí un poco nervioso una vez que me hube centrado - ¿Tan obvio es?- pregunté riendo, ya que por lo que decía el chico seguramente me había visto mínimo un par de veces caminando por el recinto sin tener idea de a dónde ir, me sentí un poco más tranquilo al notar, al menos de primera impresión, que la persona frente a mí era alguien amigable y además en el fondo agradecí que alguien se ofreciera amablemente a preguntar si necesitaba ayuda de alguna clase en lugar de simplemente cuchichear sobre mí, o reírse de mi aspecto perdido, a pesar de que sinceramente debía verse cómico. –Hola, en realidad no me vendría mal un poco de ayuda, busco a un chico, es una persona muy especial para mí y bueno… quería darle una sorpresa llegando a la universidad, pero nunca imaginé que este sitio fuera tan grande- comenté.

Si bien no era del todo cierto, claro que quería sorprenderlo pero no era algo que tuviera planeado desde el principio, al menos le decía a grandes rasgos mi situación, me estiré un poco para desentumirme y le sonreí al chico con un poco más de confianza, percatándome entonces de que en su hombro colgaba también una cámara que a notables pintas era para un uso más profesional, me causó un poco de curiosidad ¿Estaría estudiando algo relacionado? o quizá solo era un reportero que venía a hacer alguna nota sobre la universidad, hum no estaba del todo seguro pero después encargaría de preguntarle al respecto.

-Llevo mucho tiempo buscando y me estaba dando por vencido hasta que tú te acercaste así que te lo agradezco mucho, por cierto mi nombre es Shinn, un gusto conocerte- me presenté amablemente mientras daba un vistazo a mi alrededor, aun había mucha gente circulando por todos lados, era algo curioso ver a personas de distintas profesiones reunidas en un solo lugar. -Quizá sepas donde queda su edificio o algún sitio en donde tome clases, él está estudiando… aah… él estudia- No podía recordarlo, por más que intenté no venía a mi mente la carrera que estaba estudiando, me molesté conmigo mismo un poco y fruncí el ceño ¿Era enserio? estaba seguro de que él me lo había dicho ¿No?, como es que me había olvidado de un detalle tan importante.

-Demonios no puedo acordarme- resoplé mirando al chico mayor –Creo que no tengo mucha información para ayudar, es un chico muy notable, si sirve de algo, de alguna u otra forma siempre se destaca entre la gente- dije apartando la mirada para que el otro no viera el sonrojo que tiñó mis mejillas, no estaba acostumbrado a expresarme de esa manera sobre Otoya y menos con un recién conocido, lo cierto era que se sentía lindo hablar de él, quizá me comportaba como un niño pequeño pero parecía muy grato hablar y pensar él, recordarlo. Tanto así que no percaté que “Es un chico muy notable” no ayudaba mucho tampoco puesto que podría haber mil y un chicos notables un sitio tan grande “-Aunque ninguno como el-“pensé.

Traté de esforzarme un poco en recordar que era lo que estudiaba, miré a todos los chicos que pasan caminando en búsqueda de que algo me diera una pista y entonces vino a mi mente -¡Ah! ya lo recor….- dejé mi frase incompleta pues en ese instante lo vi, no había duda de que era él, el cabello rojo, la altura, incluso su manera de caminar, todo ¿Tan de irónica era la vida? llevaba todo el día buscándole y ahora así sin más aparecía de pronto a tan solo unos metros de donde nos encontrábamos, y no solo eso, corría, se veía apurado, se iba y parecía ni siquiera habernos visto a pesar de que no nos llevábamos mucha distancia. –Es se chico que ahí va- le dije a mi acompañante señalando el lugar al que Otoya parecía dirigirse con tanta prisa.
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MensajeTema: Re: Buscándote. (Priv. Otoya-Kaito)   Dom Mar 17, 2013 5:17 pm


Kaito le sonrió al chico y no pudo evitar reír mientras le daba unas palmaditas en el hombro, el menor parecía realmente estar apenado por toda la situación, así que en parte se alegró de haberse acercado a ayudarlo, aun no sabía cómo es que iba a hacerlo pero nada perdía con intentar brindarle algún apoyo –Solamente un poco, es común ver a chicos que no son de la Universidad por aquí pero al cabo de un rato terminan por irse o por preguntar donde están las oficinas de la dirección para pedir informes y cosas similares- le dijo amable para que se tranquilizara –Fue un poco inusual que te quedaras caminando por todo el campus sin saber qué y con esa expresión en rostro como frustrada e indecisa jajaja como si aun no estuvieras de que lo que haces aquí, llamas la atención es todo, pero no te preocupes por lo que digan o piensen los demás- finalizó para una vez más atender a las palabras que salían de sus labios.

La sonrisa de Kaito se hizo un poco más ancha, ¿Alguien especial? el tono en que él menor lo había dicho y la manera tan dulce en que a sus oídos sonó, claro sin mencionar que algo en sus ojos pareció cambiar, le hicieron pensar en un instante que se trataba de alguien especial sentimentalmente, su novio quizá, pues había mencionado que era un chico, o a lo mejor el chico que le gustaba y al que había venido a visitar “casualmente”. Su sonrisa se puso ligeramente triste, no sentía celos ni mucho menos pero lo cierto era que desde hacía algún tiempo no tenía una persona por la cual pudiera sonreír justo como lo hacia el chico y se podría decir que añoraba un poco la sensación de desear ver a alguien a quien se quiere, pero bueno ese no era el punto a tratar, así que siguió escuchándolo aunque después soltó una fuerte carcajada sin que pudiese evitarlo.

–Eres adorable ¿Sabías? vienes a buscar a esta persona especial en la universidad que es gigantesca y no puedes recordar en que carrera estudia jajaja es algo muy dulce de tu parte Shinn- le dijo de buen humor despeinándolo un poco aprovechando que el chico era menor en estatura que él para después apartarse un poco y alargar su mano para que se la estrechara – Yo soy Kaito Nakamura mucho gusto en conocerte- se presentó con una sonrisa y después se acomodó de nuevo la mochila al hombro pues comenzaba a caerse un poco. Shinn era agradable y de primera impresión le pareció que tenía una personalidad muy gentil.

–Jajaja es cierto que no me das mucha información y estoy seguro de que a tus ojos el chico que buscas resalta aun más- su tono de voz se mostraba algo juguetón al respecto pero trató de que el chico creyera que lo decía solo por decir como un comentario cualquiera –Hum… pero bueno quizá podemos ir a la coordinación de estudiantes puede que en el camino recuerdes que estudia o ¡Ya se! una descripción física podría ayudarnos a... ¿Shinn?- lo llamó pues el menor parecía estar absorto en otra cosa. Lo miró con sorpresa y de inmediato se giró para mirar a la dirección indicada aunque a decir verdad solo vio la silueta de alguien caminando apresuradamente al edificio.

-¿Esa bala humana rojiza que acaba de pasar?- preguntó aun mirando hacia ese punto aun algo consternado. Sonrió, bueno el chico había aparecido y desaparecido antes de lo previsto pero mínimo ahora, al parecer, tenían un punto al cual dirigirse para encontrarlo de nuevo, se giró para mirar a Shinn –Pues entonces ¿Qué estamos esperando? ¡Alé, date prisa! no queremos que se escape de nuevo- le dijo con un renovado animo antes de sujetarlo de la mano y jalarlo para comenzar a correr juntos hacía aquella construcción que afortunadamente no se encontraba demasiado apartada. Kaito fue esquivando a todos los demás estudiantes y maestros que se encontraban en su paso, murmurando un sencillo “Perdón, lo siento” como disculpa por su actitud, siguió avanzando sujetando a Shinn firmemente de la mano, no quería que se perdiera entre los mares de gente que comenzaban salir de los edificios debido al termino de la jornada o al cambio de clases, giró un poco el rostro para sonreírle al chico hasta que finalmente pasaron la masa de gente y entraron al edificio en donde se detuvo un momento mirando a todos lados buscando eso rojo que había visto.

–Disculpa ¿No has visto a un chico pasar con ahm… algo rojo, una mochila o playera o cabello rojo es un chico muy notable- preguntó a una de las chicas que se encontraban ahí, no estaba seguro de que era lo rojo que había visto pero repitió lo de “chico notable” que había dicho Shinn, a quien aun sujetaba de la mano sin percatarse, la chica algo sorprendida se sonrojó y respondió que había visto a un chico con cabello rojo correr hacía unos segundos rumbo a un salón subiendo las escaleras, Kaito le dio las gracias y de nueva cuenta emprendió la carrera, bueno más bien era una acelerada caminata, escaleras arribas y por los pasillos revisando aula por aula hasta que finalmente al asomarse por la ventanita de una puerta cerrada se encontró con un chico de cabello rojo que se encontraba de espaldas hablando con un profesor, fue entonces cuando se detuvo.

–¿Es ese de ahí?- Le preguntó a Shinn elevándolo un poquito por la cintura para que mirara mejor a través de la ventana, estaba demasiado agitado como para preocuparse de sus acciones que de seguro no eran las adecuadas ante una persona a la que recién conocía, bajándolo tras recibir una afirmación –Se ve ocupado ¿No crees? hum… tengo una idea ven- le dijo sin siquiera darle tiempo de responderle, llamó a la puerta jalando al chico medio ocultandolo a su lado antes de abrir la puerta.

–Profesor, lamento interrumpir pero le están buscando en la coordinación, al parecer es un asunto de suma importancia- mintió mirando únicamente al profesor, con seriedad para dar énfasis a la supuesta urgencia de la situación, era algo arriesgado lo que hacía pero esperaba que funcionara y que el hombre saliera del aula.

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MensajeTema: Re: Buscándote. (Priv. Otoya-Kaito)   Dom Mar 31, 2013 9:02 pm

Esto no podía estar pasándome. Mi caminata rápida se convirtió en una corrida por los pasillos del edificio, esquivando a algunos compañeros y recibiendo una queja por parte de otros al estorbar en su camino. Uno, dos, tres pisos eran los necesarios para llegar hasta mi salón puesto que yo era de nuevo ingreso, apenas cursando el 2do semestre de la carrera. Algunos de ustedes pensarán que no debería considerarme de nuevo ingreso puesto que para ese tiempo se supone uno ya está acostumbrado a las tareas, los cambios de clase y de profesor, inclusive el desvelo por las noches o el cansancio en los días producto de un pobre descanso o bien de un estrés que sólo se calma hasta que ya son vacaciones. De haber podido habría suspirado. La verdad es que no estaba acostumbrado todavía y el tamaño de la Universidad con sus numerosos alumnos y profesorado no ayudaba tampoco. ¿Cuántas veces habían sido ya? Tres si mal no recordaba. Ésta era la cuarta ocasión que faltaba a la clase de éste profesor porque me había quedado dormido o en mi departamento, o a los pies de B. T., vaya, inclusive una vez fue porque el transporte donde iba tuvo un accidente y bueno, digamos que el cambio de una llanta de ese tamaño necesita al menos a 2 hombres capacitados.

¿Por qué tenía que ser así? Me pregunté mientras subía las escaleras con toda la rapidez que mis piernas me permitían. Cuando llegué al salón correspondiente a mi clase me encontré bastante agitado y con un par de gotas de sudor deslizándose por mis sienes. Muchos de mis compañeros soltaron una risita al verme así. “¿Otra vez, Ittoki?” preguntó con burla uno de ellos seguido de una negación con la cabeza. En ese momento no me importó mucho su opinión, preocupación, burla o lo que fuese. El profesor era quien dictaminaría mi situación y es que verán, en todo el semestre sólo se tiene derecho a 3 faltas, así que esto me mandaría directo a extraordinario –cosa que no podía permitirme-.

Ocupando ese pequeño lapso en donde los alumnos se retiran del salón para seguir con sus tareas, inhalé profundo para calmar mi respiración. El profesor se encontraba detrás de su escritorio, acomodando sus cosas en un silencio demencial. ¿Estaría enfadado? No podía saberlo con certeza pues sus facciones casi nunca reflejaban algún sentimiento, y sin embargo, presentía que “enfadado” no sería una palabra que abasteciera el sentimiento que tenía sobre mí, al haberle fallado no sólo una, sino 4 veces. Escuché con claridad el cerrar de la puerta tras mi entrada.

Sin poder mantener mi mirada en su cara y absolutamente avergonzado, intenté pedirle disculpas antes de recibir su regaño. Incliné mi cabeza, en señal de que era verdad que lo sentía y que al mismo tiempo asumía mi culpa, sin embargo, pronuncié palabras que intentaran salvar mi caso. Sí. Era un descuidado en algunas ocasiones, pero eso no significaba que mi carrera, es decir, mi futuro no me importara. El hombre vestido de traje escuchó atentamente mis argumentos sin decir palabra, manteniéndome encerrado entre los barrotes de la incertidumbre, de la decepción de uno mismo por no cumplir con lo que se debe.

Lo siento, en verdad. Sé que usted no acepta excusas, pero por ésta vez, por favor, haga una excepción. –le pedí.

De pronto alguien llamó a la puerta, interrumpiendo un momento privado en el que se decidiría, sin rodeos, mi futuro. Al cabo de un segundo, un chico en el que no me fijé mucho, entró junto con otro. Éste nos informó –me incluyo- que el profesor delante de mí tenía asuntos más importantes que atender. “No puede ser. ¿Me habré levantado con el pie izquierdo?” me pregunté, furioso conmigo mismo, aunque en parte me sentí un poco aliviado pues la pesadez de la incertidumbre me abandonaba parcialmente. Continuando en mi posición, y después de habérselo pensado un poco (por la procedencia de éste chico, que obviamente no conocía) el hombre mayor pasó a mi lado no sin antes murmurar únicamente para mí un: –Solucionaremos esto más tarde, joven Ittoki. –la sonrisa de alivio en mi rostro apareció tan pronto como cruzó la distancia hasta llegar a la puerta y dirigirse a su trabajo pendiente.

Cuando por fin dejé de escuchar su calzado resonando en el suelo polucionado por miles de pisadas de alumnos, respiré un tanto más tranquilo. Suspiré, echando la cabeza hacia atrás, olvidándome por un momento que tenía compañía. Entonces, cuando decidí dirigir mi mirada hacia la puerta me topé con que en ese lugar no sólo nos encontrábamos dos personas, sino tres. Y esa tercera no era nada más y nada menos que: –Shinn. –susurré sorprendido por verle aquí, a tan pocos metros de mí. La alegría invadió mi rostro antes de haberme percatado de que junto a él estaba la persona a la que le debía mi respiro.

Un cúmulo de emociones se juntaron en mi pecho, del mismo modo que el tormento se propagaba en mi mente. Estaban tomados de las manos. La duda y la incertidumbre reemplazaron la alegría pues volvieron a hacerse de mí al no saber la respuesta frente a la cuestionante que nunca pronuncié y que sin embargo, escuchaba rezumbar en mi cabeza. ¿Sería algún conocido suyo? Pero esperen, ¿qué estaba haciendo aquí Shinn? ¿acaso pensaba en inscribirse al próximo semestre? Pero entonces, ¿por qué venía tomado de la mano con ese chico? ¿Acaso Shinn estaba…? No, no podría ser. Él jamás… -Discúlpenme un segundo. –apreté el puente de mi nariz con los dedos, intentando callar esa voz que no hacía sino preguntarse todo lo que veía y por ende, malinterpretándolo sin saber. Conté exactamente 10 segundos antes de suspirar una vez más, encontrando el alivio en este simple gesto, y posteriormente acomodar mi mochila colgando de mi hombro y caminar hasta donde se encontraban todavía los otros dos chicos. Esperé, de todo corazón, que no se percataran de todo lo que mi mente callaba. –Hola, Shinn. ¿Cómo estás? –sonreí de medio lado, acostumbrado a este gesto. –Y hola… err… disculpa, no sé tu nombre. –comenté un poco apenado al tiempo que colocaba mi mano izquierda detrás de mi espalda y la apretaba en un puño, luchando contra un sentimiento que hasta ahora no había experimentado: celos.
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MensajeTema: Re: Buscándote. (Priv. Otoya-Kaito)   Jue Mayo 30, 2013 10:56 pm


-¿Qué? ¿Ah? Oye Kaito espe…- mi frase se vio cortada pues de un momento a otro fui arrastrado por el jardín hasta el edificio en el que Ittoki se había perdido, por más que intenté detener al mayor simplemente no pude hacerlo, y como me era posible iba esquivando mochilas, brazos y piernas de alumnos que salían o entraban a clases, así como gritos molestos y quejas respecto a nuestro tan apresurado andar, la única opción que tuve entonces fue imitar al chico y disculparme apresuradamente ante algún golpe o empujón que daba. No nos tomó demasiado tiempo llegar hasta el edificio, en el cual había un poco menos de tránsito estudiantil, miré para todos lados en búsqueda de aquel cabello rojo, de aquella figura tan agradable para mis ojos pero no fue posible hallarla, parecía que alguien me jugaba, o bueno nos jugaba, a Kaito y a mí, una pésima broma. Quería decirle al chico que lo mejor era rendirse, pero una parte de mi ser me impedía darme por vencido tan rápido, no quería hacerlo eso sería ser demasiado conformista y pesimista, además claro que Kaito ya preguntaba, de una manera bastante vergonzosa por cierto, sobre el paradero del chico. Me sonrojé con fuerza al oír lo de “Un chico muy notable” quizá había exagerado un poco describiéndolo de esa manera pero no podía evitarlo era como si a partir de que lo conocía nadie más fuera llamativo para mí, era en pocas palabras una sensación algo extraña.

Mi corazón dio un brinco de emoción cuando la joven nos dio esperanzas de encontrar a Otoya, mis ojos adquirieron un brillo tan especial que de haberme visto en un espejo, seguramente no hubiese reconocido –¡Gracias!- le grité a la joven rápidamente puesto que Nakamura de nueva cuenta me arrastraba subiendo escaleras casi de dos escalones en dos escalones, al llegar al piso indicado me encontraba jadeando, que mala condición Shinn, en verdad necesito retomar algunos entrenamientos. Revisamos salón por salón hasta detenerse por más tiempo en uno, me fijé en la puerta buscando asomarme con precaución aunque de nuevo parecía que mi acompañante tenía otros planes –¿Qué crees que haces? bájame de inmediato- le dije en queja firme pero en susurro pues no quería que nos atraparan espiando de una manera tan sospechosa, estaba ligeramente sonrojado mitad por la pena y mitad por el coraje de que el chico se tomara tal libertad de elevarme así, sin embargo asentí con la cabeza al ver la cabellera roja de Ittoki, así como su figura y sus hombros, sonreí cual idiota, definitivamente era él.

Me sentí aliviado cuando mis pies tocaron tierra firme, pero no por eso dejé de dirigirle una mirada severa al chico por haber hecho tal con sin siquiera avisarme, aunque enseguida suspiré –Si, de seguro está hablando de algo importante lo mejor será buscarlo otro día o esperar hasta que termine- le dije aunque fui olímpicamente ignorado, miré casi incrédulo como el chico llamaba la puerta y la abría sin ningún reparo, en cuanto me jaló yo por instinto me apegué a él ocultándome tras su costado, casi me voy de espaldas al oír semejante mentira, esto estaba mal, era muy emocionante no lo iba a negar, pero estaba mal podíamos meter en severos problemas a Otoya si la mentira era descubierta, le di un fuerte apretón a la mano del chico que aun sostenía, clavándole un poquito las uñas en muestra de mi inconformidad, y aun así me quedé quieto y en silencio, si ya se habían dicho las cosas lo mejor iba a ser seguir la corriente, me temblaban un poco las piernas y el corazón me latía con fuerza debido al nerviosismo que sentía pero para nuestra fortuna, que al fin comenzaba a ser mejor, el maestro creyó la mentira o al menos la consideró y salió del aula, me oculté rápido tras la espalda de Kaito, apegándome un poco más para no llamar la atención y si me permiten decir un dato poco relevante para la situación que estoy narrando, debo decir que el largo cabello del chico tenía un aroma bastante agradable que incluso logró tranquilizarme y distraerme por unos ojos, incliné ligeramente la cabeza mirando al profesor caminar por el largo pasillo hasta que finalmente se giró y se perdió de vista.

Suspiré largamente y así me moví para quedar a un costado de Kaito, aunque… ¿Y ahora qué? entre tanta cosa se me había olvidado que le iba a decir a Otoya cuando lo encontrara y mi mente se había quedado en blanco. Mi pobre corazón brincó agitado cuando escuché su voz susurrante pronunciar mi nombre, de pronto me pareció como si llevase siglos sin oírlo, ahora el sonido de su voz llamándome me ponía como un jovencito de una película romántica demasiado cursi y cliché, me regañé mentalmente no solo una vez, si no dos, cinco veces, lo único que pude hacer fue medio sonreír nervioso, vamos cabeza mía, piensa, di algo inteligente, algo útil, ¡Lo que sea! solo has que diga algo.

–¡Hey!- bravo Shinn, bravo.

Casi quise golpearme por decir semejante cosa, ni siquiera era una frase completa ni nada, bajé la mirada resignado conmigo mismo hasta que de nuevo escuché a hablar a Ittoki, se disculpa pero ¿Por qué? ¿Acaso era por la manera tan sosa de saludarlo? además ¿Qué se suponía que significa ese gesto de tomarse el puente de su nariz y poner esa expresión tan… tan… pues tan rara? no sabía cómo describirla, quizá debía usar la palabra ¿Consternado? hum… no sé, no terminaba de cuadrar, me giré para mirar el rostro de Kaito en búsqueda de un apoyo quizá el supiera mejor acerca de la expresión del chico de cabellos rojos.

Finalmente lo vi acercarse hacía nosotros, con esa media sonrisa que me era familiar, supuse que todo estaba bien y que no había porque alarmarse, así que me limite a tranquilizarme un poco para poder pensar con claridad y no decir alguna tontería –Hola, estoy bien gracias- le dije cálido y sonriéndole lo más normal posible ocultando mi felicidad por verlo –¡Ah! lo siento, Otoya él es Kaito Nakamura está estudiando algo sobre fotografía, Kaito, él es Otoya Ittoki y está estudiando comunicación- los presenté amablemente sin dejar de sonreír a ambos chicos. –Kaito ha sido muy amable desde que nos conocimos, es un buen chico- le dije sonriéndole al mencionado, en verdad le estaba sumamente agradecido por haberme ayudado a encontrar a Otoya, en especial por tener la iniciativa de acercarse a mi cuando estaba perdido en la universidad cuando nadie más se acercó si quiera a preguntar si necesitaba algo, además que a pesar de que intuía que el joven tenía una personalidad algo desesperada, no podía negar que me agradaba un poco.

–Lo lamento Ittoki, no queríamos causarte un problema, es solo que te vimos pasar mientras platicábamos en el jardín y quise ver si podía saludarte, no pensé que estuvieras ocupado- le dije esperando que no le causara problemas con su profesor, no era del todo cierto, estaba omitiendo algunos detalles, sonreí un poco y miré a Nakamura con un poco de complicidad esperando que entendiera que por favor no comentara nada respecto a mi búsqueda–¿Qué tal si seguimos esta charla afuera? quizá hay otra clase en este salón y estamos nosotros aun aquí, además un poco de aire nos vendría bien a los tres- mencioné y solté a Kaito de la mano saliendo del salón y caminando por el pasillo suponiendo claro que los otros dos chicos iban a seguirme, recordé algo mientras bajaba por las escaleras.

–Oh casi lo olvido, Otoya, lo siento no pregunté si tenias otra clase más ni tampoco a ti Kaito quizá estén ocupados y yo ando aquí sonsacándolos a perder el tiempo ¿Qué dicen tienen horas libres?- les cuestioné a los chicos mirándolos alternadamente, Otoya era un poco más alto que Kaito y también algo mas hum… ¿fornido?, y Kaito por su parte tenia cierto aire de picardía en los ojos que hacía que se le vieran juguetones y alegres, además claro que su largo cabello era lo que más resaltaba, los miré atentamente a ambos y sonreí guardando la experiencia divertida en mis recuerdos. –Lamento mucho lo de mentira, no quería molestarte pero Kaito es un desesperado y llamó a la puerta antes de que pudiera detenerlo- me disculpé con Ittoki –¿Interrumpimos algo importante acaso?-

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MensajeTema: Re: Buscándote. (Priv. Otoya-Kaito)   Miér Ago 07, 2013 2:28 pm

Le dio gusto ver que su plan realmente habia funcionado, ya que el profesor habia salido del aula dejándolos por fin solos, aunque en realidad le pareció muy lindo hacer molestar a Shinn o como la llamaría cariñosamente a partir de ahora “Asu-chan” el niño tenia unas reacciones que se veia muy tiernas y que le gustaba provocar, asi que se convirtió rápido en su juego favorito. Kaito no pasó por alto la reacción del chico de cabello rojo, sonrió de medio lado, divertido por toda la situación, el otro joven parecía algo molesto respecto a la cercanía de Asuka y de él, y eso le causó curiosidad, y le confirmó que entre esos dos habia algo mas que una simple relación amistosa, sonrió, parecía que el destino le ha puesto algo entretenido, una pareja de tortolitos con la cual jugar un poco, en el buen sentido claro, no se atrevería a causar demasiado daño pero si a divertirse, por no mencionar que Asuka le caia muy bien asi que esto era solo un juego inocente, así que le devolvió al chico de ojos rojos la mirada de complicidad, comprendiendo al instante que no debía decir nada sobre las verdaderas razones de los sucesos que acababan de acontencer.

–Hola mucho gusto Ittoki-kun  lamento mucho haber entrado así pero era la única manera de acercarnos eres una “bala humana roja” de pronto te vimos en un sitio al siguiente ya no estabas, vaya que corres rápido ah- le dijo con una sonrisa divertida en su rostro. Metió sus manos dentro de su pantalón tras acomodarse adecuadamente la mochila en el hombro y así siguió a Shinn por los pasillos para poder salir de nuevo a los jardines, bajaron poco a poco las escaleras pero casi choca con el menor que lideraba el grupo cuando este se detuvo y le habló, Kaito no pudo mas que soltar una risa

–Jajajajajaja tu si que eres todo un caso, nos embarcas a todos en esta misión y después te preguntas si ya no tenemos nada que hacer es muy lindo y no te das cuenta te sale natural- el chico se inclinó y le revolvió un poco el cabello para después poner su rostro a la altura del de Shinn –Me gusta mucho eh- le dijo mirándolo directo a los ojos y sonriéndole jugueton y coqueto, pero demostrando también la sinceridad de sus palabras en su gesto – Hum realmente yo ya no tengo mucho que hacer así que por mi está bien ir afuera un rato asi que dale chico, ya, no lo pienses no creo que a Otoya le moleste que lo robes un rato- le insistió empujándolo un poco para que terminara de bajar las escaleras. Cuando estuvieron afuera  Kaito señaló un árbol en uno de los jardines que estaba solitario y algo ajeno a la actividad de la universidad, la cual se había calmado un poco tras el cambio de clases etc, tal sitio además les brindaría una buena sombra para sentarse o platicar un rato, al llegar Kaito dejó caer suavemente sus cosas sobre el pasto y se colocó detrás de Shinn rodeando con sus brazos su cintura, la cual le pareció bastante pequeña si le dejan decirlo, recargó su mentón sobre la cabeza del chico midiendo su peso y como habia estado haciendo, buscaba provocarle una reacción y no solo eso, si no que lo iba a complementar con sus palabras.

–Que cruel eres Asu chan-le dijo de manera juguetona –No me habías dicho que tenias un hermano mayor que era famoso- finalmente lo habia recordado, en alguna ocasión con algunas de sus compañeras habia escuchado acerca de una banda de música bastante popular debido a sus jóvenes integrantes los cuales estaban dotados de un peculiar atractivo, solo vio la imagen del mencionado grupo en una ocasión en un revista, pero los recordaba a la perfección porque se dedicó a analizar los detalles de cómo habia sido tomada la fotografía, no recordaba ni el nombre del grupo pero las caras de los integrantes se habían quedado en su memoria. Eso por una parte pero por la otra era más que obvio que sabia que los chicos no eran hermanos, Kaito no era un chico tonto, y se notaba a la perfección en su mirada que era juguetona e inocente pero aun así que ocultaba muchas cosas, abrazó mas fuerte a Shinn –Que cruel, eres malo- le repitió riendo y lo despeinó suavemente.

{Perdon por la tardanza y por algún error de dedo que se pase andaba ocupada y con poca inspiración ;w; }
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